
Colombia cerró su presidencia en la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (Citel) con un mensaje claro para la región, que enfatiza que las brechas de conectividad en las Américas no se reducen solo con infraestructura, sino con cooperación regional, capacidad institucional, formación y una agenda común que permita llevar más acceso y oportunidades a los territorios históricamente rezagados.
"Las Américas necesitan una conectividad que responda a la escala de sus brechas y a la diversidad de sus territorios. Durante estos cuatro años, Colombia trabajó para que la agenda regional avanzara con más cooperación, más capacidades, más incidencia internacional y mejores herramientas para llevar acceso real a las comunidades rurales y desatendidas del continente. Ese es el valor político de este balance: haber ayudado a que la conversación hemisférica se concentrara en resultados y en oportunidades concretas para la gente", afirmó la viceministra de Conectividad, Gloria Patricia Perdomo Rangel.
Este recorrido por los logros de la presidencia colombiana, entregado por la funcionaria, muestra resultados destacables. Uno de los principales fue el acompañamiento a países como Ecuador, Panamá, Paraguay, Colombia y República Dominicana en la formulación e implementación de hojas de ruta para ampliar el acceso en zonas rurales y desatendidas, con énfasis en el uso eficiente de los Fondos de Servicio Universal y en esquemas sostenibles de inversión público-privada.
A ese trabajo se sumó el fortalecimiento de la red de cooperación del organismo, que alcanzó 115 miembros asociados. Además, amplió su articulación con entidades reguladoras, empresas y otros actores estratégicos del ecosistema regional.
En formación y desarrollo de capacidades, el periodo 2022-2026 dejó más de 2.500 becas entregadas a través del Programa de Cursos Citel y de la Alianza TIC 2030, además de iniciativas como ProFuturo, Conéctate Segur@ y Escuela Plus, que fortalecieron procesos de educación digital en más de 10.000 instituciones educativas de la región.
La agenda social también se tradujo en cifras concretas. La Alianza Mujeres Rurales benefició a más de 7.000 mujeres mediante programas de conectividad, alfabetización tecnológica y liderazgo económico, consolidando un enfoque en el que el acceso no se reduce al despliegue de redes, sino que se conecta con autonomía, capacidades y cierre de brechas.
Otro de los ejes del periodo fue la modernización regulatoria. Durante la presidencia de Colombia se impulsó una resolución sobre mejora regulatoria, orientada a promover marcos más modernos, transparentes y adaptativos, con herramientas como los sandboxes regulatorios, el análisis de impacto normativo y la simplificación de trámites.
La gestión colombiana también promovió una lectura más amplia sobre el futuro del sector. Por iniciativa del país, la inteligencia artificial entró a la agenda técnica del organismo con un enfoque ético, responsable y centrado en las personas, al tiempo que se impulsó una propuesta para avanzar hacia una agenda interamericana en esta materia.
Más allá del relevo institucional, el mensaje que deja Colombia, alineado con la visión de la ministra TIC, Carina Murcia; apunta a una discusión de fondo para el continente: la conectividad significativa y equitativa sigue siendo uno de los principales desafíos regionales, especialmente en las zonas rurales, remotas y desatendidas. La respuesta exige planificación de infraestructura, cooperación horizontal, sostenibilidad financiera y marcos regulatorios capaces de acompañar los cambios tecnológicos.
Con este cierre, Colombia deja un balance que proyecta a las Américas hacia una agenda más coordinada, con más capacidades y con una comprensión más concreta del acceso como condición para el desarrollo regional.